domingo, 20 de marzo de 2011

El mundo convulsionado

Muchas cosas han ocurrido en esta última semana.
Un temblor en Japón de 8.9 en la escala de Ritchter y un posterior tsunami, devastó gran parte de la isla. A esto hay que sumarle que por el tsunami, tres plantas nucleares no se pueden controlar debido a que los cortes de luz, impiden la correcta refrigeración. Consecuencia, radioactividad dispersa por la isla afectando a los individuos, plantas, animales y consecuentemente a la alimentación. Por lo menos, algunos países se están planteando el desarrollo nuclear y sus consecuencias.

Por otra parte, en Libia, Kadfi entra en guerra civil, por no querer dimitir a su cargo por pedido popular. Para variar, las naciones que están detrás del petróleo, tomaron esto como una provocación. Por aval de la ONU (que debería estar por la paz) y de los Estado Unidos, que dicho sea de paso, el señor Obama recibió el PREMIO NOBEL DE LA PAZ, la OTAN decidió bombardear a Libia, con la consecuente muerte de civiles, no por defender sus principios sino por la avaricia del resto del mundo.
Los pueblos son soberanos, deberían decidir cuando un gobernante está o no en el poder, o una forma de gobierno llegó a su fin, sin que ello admita el involucramiento de otras naciones, a no ser que se lo pida expresamente. Más de lo mismo, ocupación, muerte y todo por dinero.

Mas vernácula la noticia, aquí el Viernes pasado, Moyano, líder del movimiento del sindicato de camioneros, organizó un paro general porque el y su familia están siendo investigados por la justicia Suiza por un supuesto lavado de dinero.
Me parece que en este país hay algo que dice, que todos somos iguales ante la ley, por lo tanto TODOS deberíamos presentarnos y ser indagados independientemente del dinero o poder que las personas poseen. No debería existir una justicia para pobre y otra para ricos y poderosos.
La segunda observación es que la constitución da derecho a huelga a los TRABAJADORES para poder defender sus derechos, en ningún lado dice que el paro es una herramienta para mostrar poder o coercionar a la justicia o cualquier otro poder perteneciente al estado.
A las horas, se levantó el paro, Moyano demostró su poder, y dijo entre líneas, conmigo no se metan porque no van a poder gobernar. Tristísimo dado que nadie defiende a los trabajadores, las centrales obreras solo defienden sus intereses de poder o sus cuentas bancarias.

En resumen, el dinero sigue digitando al mundo a costillas de vidas y dignidad humana.

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