jueves, 9 de abril de 2009

El Muro de la Discordia

El muro de Berlín, el muro de México, el muro de Cisjordania y ahora el MURO DE SAN FERNANDO.
En un país signado por la miseria y la desigualdad, los ciudadanos de primera, exigen a los gobernante separar a la gente que no pertenecen a su escala social, con la excusa de la inseguridad.
En vez de bregar por la paz, la unidad y la distribución de la riqueza, se esconde y margina aun mas al pobre o al simple trabajador, complicando aun mas sus vidas y generando mas odio y resquemor entre clases.
Los oligarcas que les molestan que los llamen así, que les molesta el discurso beligerante, no hacen otra cosa más que afirmar que nada ha cambiado y que siguen siendo tan oligarcas como siempre.
Los gobernantes que acceden a este tipo de pedidos es otra de las historias, en vez de usar ese dinero para mejorar hospitales, escuelas o generar centros comunitarios de inclusión social, se destinan fondos del erario público para fines totalmente erróneos.
Pero también existen otros muros, los invisibles, los que excluyen y matan de desidia, están erigidos dónde en el impenetrable la gente se muere de hambre, dónde el dengue ataca indiscriminadamente por carecer de agua potable, dónde la desnutrición y mortalidad infantil da miedo.
En tiempos dónde se esgrime derechos humanos para uno y no para otros, habría que pensar bien, para quienes.

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